Aprovechando la pausa del fin de año y
año nuevo, como tiempo de evaluar, tiempo de agradecer y tiempo de proyectar,
me aboqué a esta tarea, tratando de reeditar ese proceso que vengo haciendo
en esta fecha en los últimos años, y que
me ha dado muy buen resultado, al menos desde mi punto de vista.
En esta oportunidad, pude enriquecerlo con los aportes del diálogo con mi
esposa, las dinámicas de nuestras hijas, la experiencia de trabajo en grupos en
los que participo, el trabajo realizado con mis colaboradores, y alguna lectura
que siempre aporta conocimientos e ideas nuevas.
Con todos esos aportes, me planteé una serie de preguntas algunas de la cuales comparto a modo de ejemplo: ¿cuáles fueron las mejores decisiones?, ¿cuáles fueron los principales logros?, ¿cuáles son los principales desafíos?, ¿qué y a quiénes quiero agradecer?, ¿qué quiero mejorar?, ¿qué quiero regalar?, ¿cómo me fue con mis resoluciones?, ¿cómo pude trabajarlas?, ¿cuáles fueron los avances?, ¿qué fue lo más difícil?, ¿cómo avanzar con mi misión personal? ¿que tendría que profundizar?, ¿qué tendría que cambiar?, ¿qué tendría que conquistar?
Respondiendo
a estas preguntas fui avanzando en este proceso de evaluación, encontrando en
cada aspecto pasos concretos, y que más allá de lo que no pude lograr como me
propuse o como me hubiera gustado, es muy gratificante ver el camino recorrido
y también los logros obtenidos, aunque sean parciales; de alguna manera es observar
cómo se va haciendo camino al andar, y cada paso suma, ayuda y es importante,
aunque sea pequeño e insuficiente.
Algo muy
significativo es poder visualizar como en ese camino siempre tuve a mi lado
muchas personas que me fueron acompañando y haciéndolo posible y más
llevadero, por eso valoro y agradezco a cada uno, su compañía, su apoyo, su
consejo, su paciencia, el hacer el aguante.
Finalmente,
es necesario que este proceso se concrete en la proyección al futuro, al nuevo
año, mirándolo como una hoja en blanco, pero a la vez con toda la riqueza de lo
ya realizado con sus logros y sus fracasos, con todos los desafíos por delante.
A
partir de estas reflexiones, y teniendo en cuenta lo que he definido como mi misión personal, planteándome qué
profundizar, qué cambiar y qué conquistar, surgieron con fuerza las
resoluciones 2020; algunas reformulando las que tenía, enriqueciéndolas o
renovándolas, y otras más nuevas, no muchas, siguiendo esa regla de que
"menos es más".
Fin de año y año nuevo, una oportunidad para evaluar, agradecer y
proyectar.

Gracias Antonio por el escrito .Espero que un tus fuertes resoluciones para el 2020 este nuestro pequeño grupo Signum ! Te cuento que el 2019 he crecido en escucha a Dios, en dejarlo hablar mas a El .Casi que me ha cambiado la forma de manejarme que había venido trayendo.Casi diría,
ResponderEliminarque he conocido a Dios de más cerca.
Gracias Mabe ... Por supuesto que el Signum está presente ... siempre UNO ... Que buena evaluación de 2019 ... Saludos ...
EliminarGracias Antonio. Tu texto me ayudó a pensar y evaluar lo realizado en el año pasado y proyectar el nuevo.
ResponderEliminarGracias Tere ... que bueno saber que te fue útil ...
Eliminar