Este tiempo de pandemia ha afectado de diferentes maneras nuestra vida cotidiana, cambiando nuestros planes, afectando el trabajo, la salud, las relaciones interpersonales, de una manera que no podríamos habernos imaginado antes, ni haberlo previsto razonablemente.
En medio de toda esta situación cada uno ha ido buscando la mejor manera de adaptarse al nuevo entorno, con mayor o menor dificultad, con mayor o menor éxito, reinventándose en muchos aspectos de la vida familiar, laboral, social, identificando oportunidades, siendo agente de cambio, o al menos adaptándose al cambio.
Y en este proceso hay un aspecto que he percibido que ha estado muy presente, más que en otros momentos, y es la necesidad de ser escuchado, la necesidad de encontrar alguien con quien compartir lo que nos está pasando, tal vez no precisamente buscando respuestas, sino simplemente buscando ser escuchado.
En una escucha que permite compartir lo que sentimos, lo que pensamos, lo que nos inquieta, lo que anhelamos, que nos lleva a poder reflexionar juntos, a compartir el peso de lo que tal vez nos agobia, o la alegría que sentimos; y aunque muchas veces no encontremos una solución, nos hace sentir acompañados, y eso nos alienta a seguir adelante.
Tal vez podamos reflexionar respecto de este tema desde una doble perspectiva: la de escuchar y la de ser escuchado; y en ese sentido puedan ayudarnos algunas preguntas de reflexión.
Para reflexionar
Desde la perspectiva de escuchar:
- ¿Qué oportunidades he tenido de escuchar las situaciones por las que atraviesan personas cercanas como familiares, amigos o dentro del ámbito laboral o social; o no tan cercanas como algún contacto ocasional?
- ¿Qué expectativas tenían? ¿Y cómo hemos podido atenderlas?
- ¿De qué manera pudimos ayudar con nuestra escucha? ¿Y cómo nos sentimos al hacerlo?
Desde la perspectiva de ser escuchado:
- ¿Qué oportunidades he tenido de ser escuchado ante las situaciones por las que atravieso con personas cercanas como familiares, amigos o dentro del ámbito laboral o social; o no tan cercanas como algún contacto ocasional?
- ¿Qué expectativas teníamos? ¿Y cómo hemos sido atendidos?
- ¿De que manera nos ayudó ser escuchados? ¿Y a la otra parte?
Escuchar y ser escuchados nos ayuda a crecer en las vinculaciones, superar las dificultades más fácilmente y a disfrutar más lo bueno de la vida.
lmdp-ap-18012021

Excelente reflexión Antonio! Muchas gracias!
ResponderEliminarGracias por invitarnos a un tiempo de reflexión
ResponderEliminarGracias Antonio por tan oportuna reflexión, muchos necesitan en este tiempo de incertidumbres. Bendiciones para toda tu flia
ResponderEliminarGracias Antonio por tan oportuna reflexión, muchos necesitan en este tiempo de incertidumbres. Bendiciones para toda tu flia
ResponderEliminarGracias Antonio por tan oportuna reflexión, muchos necesitan en este tiempo de incertidumbres. Bendiciones para toda tu flia
ResponderEliminarExcelente REFLEXIÓN!
ResponderEliminarMuy linda reflexión querido Antonio. Leer esto es como "escuchar" también nuestro entorno. Muchas gracias por compartir tus palabras. Abrazo enorme!
ResponderEliminar