Solemos escuchar hablar de las dificultades con el hábito de la
lectura, lo cual se intensifica al referirnos a las generaciones más jóvenes,
que por la época en que nacieron, están más vinculados a la tecnología, o
incluso ya son "nativos digitales".
En nuestra familia esto no ha sido un problema, ya que nuestros
hijos -pese a pertenecer a estas generaciones más jóvenes- desde chicos tomaron
el hábito de la lectura como algo muy propio y natural.
Probablemente haya incidido en esto una serie de factores; por un
lado, el hecho de que nosotros tenemos una inclinación a comprar cuanto libro
nos parece interesante, y nuestra biblioteca va creciendo permanentemente.
Por otro lado, entre los regalos que recibían de los abuelos,
tíos, padrinos -en especial de su tía bibliotecóloga-, siempre había al menos un libro, que con paciencia les leíamos,
hasta que fueron aprendiendo a leer, y fueron desarrollando el hábito de la
lectura gradualmente.
Los largos viajes de vacaciones o a visitar a nuestras familias de
origen, siempre incluyeron entre el equipaje de mano, además de algunos juegos
y otras cosas, algunos libros, no sólo para el tiempo de viaje, sino también
para la estadía; y generalmente volvían con algunos libros más que recibían de
regalo o compraban durante el viaje, en una salida casi obligada a visitar una o más
librerías, a cualquier lugar que visitáramos.
Tenemos una anécdota con nuestros hijos mayores que siempre
recordamos: en unas vacaciones en que íbamos a ir a un parque de diversiones, ya en el acceso cuando vieron que la entrada era bastante costosa, nos propusieron cambiar esa
visita al parque de diversiones, por una visita a una feria del libro, y
utilizar el importe de las entradas para comprar libros, nos pareció muy interesante y accedimos; realmente disfrutaron
muchísimo esa alternativa de entretenimiento propuesta por ellos mismos, y
salieron muy contentos con una buena cantidad de libros.
Demás está mencionar las ventajas que trae la lectura, como
un entretenimiento sano, que permite abrirnos al conocimiento y la cultura, desarrollar la imaginación, enriquecer el vocabulario, tener una buena ortografía, abriéndonos también a la escritura; y esto se pone
de manifiesto tanto en el libro de poemas -que tiene mucho de arte- publicado
por mi esposa, en las publicaciones que hace periódicamente nuestra hija mayor,
o en los cuentos o relatos que han ido escribiendo cada uno de nuestros hijos.
Tal vez un aspecto llamativo, a pesar de pertenecer a las
generaciones más jóvenes y tecnológicas, es que más allá de todo lo que permite
acceder la tecnología en cuanto a lectura, información y conocimientos, para ellos el
libro impreso como tal es insustituible, siendo su mejor tesoro, en algunos casos al punto de releerlos cada año; todo esto hace que el mejor regalo en nuestra
familia sea un libro, y un entretenimiento compartido en familia, la lectura.
El hábito de la lectura, una oportunidad para el crecimiento y el
entretenimiento sano.
lmdp-ap-090220

Feliz de leer esta reflexión!!! Hermosos momentos compartidos alrededor de la lectura y de los libros.
ResponderEliminarGracias Tere y vos sos parte de esta historia ...
EliminarUn placer leer y compartir este placer por la lectura
ResponderEliminarGracias Tere por tus comentarios
EliminarGracias Antonio Coincido que no hay como el libro impreso Sin dudas Abrazo
ResponderEliminarAsí es Mabe y lo bueno es que también lo dicen nuestros hijos que son de una generación más tecnológica ... Gracias por tus comentarios
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