Hace casi un año comencé a escribir algunas notas
sobre la mejora en el aprovechamiento del tiempo y las diferentes aristas de
este proceso, y uno de los aspectos que resaltaba es el relacionado con la
planificación del trabajo, en particular con dedicar un tiempo a elaborar el
plan de día, y no sólo a elaborarlo sino a ejecutarlo y revisarlo
posteriormente; y también algunas otras acciones como no dejar nada sin
resolver o encaminar en la “bandeja de entrada” tanto física en mi escritorio,
como en el e-mail, y durante este tiempo estas acciones me ayudaron a ordenar
el trabajo y aprovechar mejor el tiempo.
Pero un aspecto clave en este proceso, es saber
delegar; y este es otro gran desafío y un camino a recorrer, que es parte
fundamental de uno de los temas sobre los que me he propuesto escribir: la
formación del equipo.
Delegar tareas implica en primer lugar una buena
planificación, para poder identificar cuáles tareas se pueden delegar, y cuáles
no; por otra parte es necesario conocer a las personas para saber a quién
delegar cada tarea, y eso implica no sólo conocer a las personas, sino también
confiar en ellas, sabiendo que lo que se está delegando es la tarea, pero que
la responsabilidad no se delega, se asume.
Remarcando el énfasis en los factores personales de la
delegación, es importante que haya una buena sintonía con las personas en
quienes se está delegando, es decir tener una misma visión compartida, lo cual
no significa coincidir en todo, ya que es importante el disenso que brinda la
posibilidad de crecer; y a la vez que haya una buena dosis de complementación,
que enriquece el proceso.
Desde otro punto de vista, delegar tareas también
implica brindar oportunidades a las personas para desarrollarse, para crecer
profesionalmente, para asumir nuevos desafíos; pero como contrapartida requiere
también en quien delega, dedicarse a acompañar el proceso, a enseñar, a
transmitir conocimientos, técnicas, experiencia.
Pero más allá de estos aspectos prácticos de delegar y
estos desafíos, hay un aspecto fundamental, que es quizás el que define el
éxito de una buena delegación, y consiste en hacer parte del proyecto a las
personas en quienes se delega, si esto no sucede, es más difícil lograr el
compromiso y que pueda darse ese proceso de crecimiento, de desarrollo.
Estamos en camino, hay que seguir trabajando y
asumiendo los desafíos de cada día.
lmdp-ap-070119
Es también entender que delegar no significa desquitarse de una tarea y sentarse a descansar sino empoderar al que se le delega una tarea o misión y hacerle saber que no está solo sino que cuenta con el que le delega la tarea cuando lo necesite. Y es ir evaluando y valorando el esfuerzo del que asume la responsabilidad. Es una de las principales misiones de un lider. Pero qué difícil!
ResponderEliminarGracias Rosanna ... son los desafíos del liderazgo ... un liderazgo que conduce y acompaña ... y también "empodera" a su equipo ...
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